sábado, 7 de enero de 2012

Respuestas prohibidas durante una entrevista de trabajo...

Como es principio de año y en esta época se acostumbra buscar trabajo, le comparto estas respuestas prohibidas durante una entrevista de trabajo (para reir y para reflexionar):
  • Do you speak English?: Yes I "am", Sir (léase con acento inglés)
  • ¿Cuáles son sus habilidades?: Sé jugar billar muy bien
  • ¿Puede presentarse a trabajar mañana? Yo creo que sí, sólo tengo que consultarlo con mi mamá (abuelita o esposa también cuentan)
  • Hábleme de sus estudios universitarios: Estudié periodismo un año, luego me pasé a literatura un semestre, después decidí que mejor seguía arquitectura y estudié otro semestre más.  El año pasado estudié un año de leyes y ahora estoy recibiendo un curso de tarjetas navideñas.
  • ¿Cuál es su peor defecto? Soy muy perfeccionista (por alguna razón la gente cree que ese defecto es el que suena más bonito)
  • ¿Por qué dejó su último empleo? Porque no me dejaban hacer las cosas como a mí me gustaban
  • ¿Cuáles son sus aspiraciones laborales en esta empresa? Llegar al puesto que tiene usted
  • ¿Tiene alguna pregunta? Sí, ¿cuándo puedo empezar a tomar vacaciones?
  • ¿Cómo lo describiría su último jefe? Antes de contestarle, ¿lo va a llamar para confirmar mi respuesta?
  • ¿Qué le gustaba más de su último empleo? De seguro no era mi jefa, ¡la muy inconsciente me despidió!
  • ¿Qué piensa del acoso sexual en el trabajo? Que algunas mujeres se lo toman muy en serio ¿no cree mamaíta?
  • ¿Por qué quiere trabajar con nosotros? Porque no he logrado que me contraten en ningún otro lado
  • ¿Por qué deberíamos contratarlo? Necesito el dinero para pagar mis deudas de juego
  • ¿Cómo demostraría usted su lealtad a esta empresa? Me tatuaría el logo de la empresa en el brazo
  • ¿Cómo están sus relaciones interpersonales en el trabajo? Siempre y cuando no me fastidien, todo está bien
Algunas de estas respuestas pueden parecer graciosas pero en su mayoría son verdaderas.  Aquí les dejo unos tips para no fallar durante una entrevista de trabajo.
  1. Llega a tiempo.  No importa si vayas en carro, bus o caminando, calcula tu tiempo para llegar 45 minutos o una hora antes.  Si algo sucede, es casi seguro que llegarás a tiempo, y si todo sale bien tendrás tiempo para relajarte y pensar un poco más en lo que contestarás. Si definitivamente vas a llegar tarde, llama a tu entrevistador y discúlpate dando la razón del retraso.
  2. Enfoca tus respuestas de forma positiva.  No es lo mismo decir "no me gustaba mi trabajo anterior porque no veía un buen futuro con ellos" que decir "habían muchas cosas que me gustaban de mi trabajo, sin embargo no me ofrecían oportunidades de crecimiento".
  3. Averigua todo lo que puedas sobre la empresa donde te entrevistarán.  El saber esto te hará responder de mejor manera a preguntas como por qué te gustaría trabajar en esa empresa.
  4. Piensa de antemano lo que contestarás si te preguntan por tus metas a corto y largo plazo.  Los empleadores generalmente esperan respuestas relacionadas al puesto de trabajo o tu vida profesional, no cosas como "llegar a ser un jugador de fútbol profesional" - a menos que estés solicitando entrar a un equipo de fútbol, por supuesto.
  5. Si tu empleador te pregunta por tus fortalezas, discute dos o tres de ellas (reales, es decir cosas que  ya eres, no que quisieras llegar a ser) y da ejemplos de cómo esas fortalezas te han ayudado en tus otros empleos.
  6. Si te preguntan sobre tus debilidades, sé honesto (pero no demasiado) y habla de una de tus debilidades explicando cuál es la estrategia que estás utilizando para mejorar en ese aspecto.  Por ejemplo, una de mis debilidades es que soy muy impulsiva, regularmente cometo errores por hacer las cosas rápido.  Mi estrategia es siempre chequear dos o tres veces todo lo que hago para evitar los errores. 
  7. No mientas. Especialmente ten cuidado con respuestas como "Yo dupliqué las ventas del año en mi empresa" La mayoría de veces, si no es que todas, la compañía se pondrá en contacto con tus antiguos empleadores y ellos hablarán la verdad sobre tí.  Además si no sabes la respuesta a alguna de las preguntas, admite no saberla y dí que puedes buscar una respuesta o solución si se te permite (por ejemplo si tendrás una segunda entrevista).
  8. Sé tú mismo, pero mantén el control de tus emociones. Una amiga me contaba de una persona que lloró durante una entrevista de trabajo, haciendo de ésta una situación muy incómoda.  Lo mismo se aplica a las bromas pesadas, sarcasmo y arrogancia.  

Hola 2012, ¡hagamos un trato!



Con tanta publicidad que invita a comenzar un nuevo año lleno de metas y esperanzas, yo decidí hacer un serio examen de conciencia para determinar si había o no cumplido mis metas del 2011.  Así que como era de esperarse, el primero de enero no lo hice (porque dormí todo el día, como todo el mundo); pero el segundo día del año me decidí a meditar en el lugar en el que puedo conversar conmigo misma y tengo suficiente tiempo para hacerlo... el tráfico de regreso a casa.

Entonces empecé la conversación conmigo misma, después de prometerme no mentirme, poner excusas, u olvidar lo conveniente.  Me hablé a calzón quitado.  Lo primero que hice fue tratar de recordar las metas.  Decidí calificarme de 1 al 10 incluyendo los aspectos de esfuerzo, constancia y logro de la meta.  Así que empecé. Leer un libro al mes: 7 puntos, jugar más con mi hija: 6 puntos, comer más sano: 5 puntos, leer más mis escrituras: 4 puntos, ser más ordenada: 3 puntos, escribir en mi blog: 2 puntos, hacer ejercicio: menos 3 puntos (Ja!)... y creo que allí voy a parar la cosa porque la idea no es avergonzarme en público.   El punto es que después de terminar de analizarme me dieron ganas de parar el carro frente a una iglesia y bajar a confesarme.

Después de un rato de pensar sinceramente las razones por las que no cumplí con la mayoría de mis metas, me di cuenta de que el problema no estaba realmente en las metas, ni en el tiempo, sino en mi actitud.  No importa las metas que me proponga en mi vida, nunca voy a alcanzarlas si no ajusto mi actitud y algunos malos hábitos que todavía tengo y que son parte de mi bagaje familiar, cultural y para que negarlo, que también he adquirido por mérito propio.

Así que hice un trato con el 2012.  Primero, por si las dudas, le pedí que por favor no sea el año del fin del mundo porque todavía tengo mucho por vivir... otra vez, sólo por si las dudas. Y para que él sea bueno conmigo, yo le propuse que mis metas no serían las mismas de siempre.  Basta de querer bajar de peso, ver menos televisión, o buscar cómo ganar más dinero; este año me propondré metas de "actitud". Eso es, ¡ACTITUD! En el 2013 me pondré las metas que no pude lograr el año pasado, pero éste me preocuparé por cambiar algunas cosas que me han impedido lograr lo que me he propuesto en mi vida.  Lucharé contra esos "demonios internos" y les daré batalla con uñas y dientes.

Así que contra todo buen juicio quiero compartir algunas de estas metas con ustedes, con la esperanza de que se sientan identificados con alguna de ellas y quizás hasta se sientan inspirados a acompañarme en mi cometido.

Meta 1: ADIÓS ETIQUETAS.  Ya basta de juzgar para mí. Las etiquetas que ponemos a las personas son muy dañinas (a mí me han dañado) y para qué voy a negarlo, yo he puesto muchas etiquetas durante mi vida.  Si no saben a lo que me refiero, es como ponerle una etiqueta al cuello a alguien por sus acciones, muchas veces por una primera impresión o por una actitud que se repite constantemente - la chismosa, el resentido social, la que no habla, el enojado, etc. Este año quito las etiquetas que he puesto y me propongo no poner ninguna a nadie, mucho menos a mí misma.  En lugar de ello, haré lo posible por acercarme más a las personas para conocerlas, entenderlas y aceptarlas como son.

Meta 2: NO ME TOMARÉ NADA COMO PERSONAL. Está comprobado que la gente pierde demasiado de su tiempo resolviendo conflictos inventados por ellos mismos.  Resulta que cuando pensamos mal de alguna situación o de alguien - por ejemplo, que alguien te vio mal, que no te quiere hablar, que lo hizo a propósito, que no le caes bien, que te quiere perjudicar, etc. - nos equivocamos el 80% del tiempo.  Es decir, que sólo el 20% de las veces estamos en lo correcto.  Así que este año decido no tomarme nada personal y pensar que todo lo que "siento" que los demás hacen en contra mía NO es a propósito y que seguramente algo les está pasando que provoca dicha actitud, y así me aseguro que el 80% de las veces estaré en lo correcto. El otro 20, pues lo resolveré utilizando la meta 1.

Meta 3: NO PROCRASTINARÉ.  No, eso no está relacionado con ninguna función biológica del cuerpo humano.  Procrastinar es, según la santa Wikipedia: "la acción o hábito de postergar actividades o situaciones que deben atenderse y que pueden generar incomodidad, sustituyéndolas por otras situaciones más irrelevantes y agradables".  En buen chapín se llama "hechar la hueva". Me declaro un tanto culpable. Sin duda tanto en mi vida laboral como personal necesito salir de mi zona de confort y hacer lo que debo, cuando debo y hacerlo mejor de lo que lo hago ahora.  No es que no me dedique, o no haga nada... pero sí puedo hacerlo mucho mejor; y si hasta ahora me ha ido bastante bien procrastinando un poquito, no puedo ni imaginarme cómo me irá si doy todo de mí y más... ¡el cielo es el límite!

Meta 4: ME VOLVERÉ UNA OPTIMISTA INTELIGENTE.  Este término lo acabo de aprender y es más que perfecto para esta meta. Ya basta del "NO PUEDO" (que me lleva a no arriesgarme) y también del "¡SÍ! PAN COMIDO" (por el que luego no termino lo que empiezo, o no me va tan bien como esperaba porque no estaba tan fácil). Ahora seré optimista en lo que emprenda, pero de una forma inteligente meditaré en mis desafíos y oportunidades, tomaré riesgos pensados, buscaré soluciones viables y realistas y perseguiré mis sueños dando todo de mí misma y al mismo tiempo estando consciente de mis puntos débiles y mis fortalezas. Y quizás lo más importante: SIEMPRE, pero SIEMPRE buscaré el lado positivo de cualquier situación desafiante en la que me encuentre.

Meta 5: HARÉ EL BIEN SIN ESPERAR NADA A CAMBIO. En general, me gusta servir a los demás.  Que los esté sirviendo bien, no estoy segura.  Este año quiero ponerme la meta de estar más consciente de las necesidades de los que me rodean y ser más empática. Ayudaré desinteresadamente a quién lo necesite y buscaré oportunidades para hacerlo sin esperar a que me pidan ayuda. Qué esta meta tiene el riesgo de que alguien se aproveche de mí, por supuesto, pero para ese tipo de pensamientos está la meta 2.

Meta 6: DISFRUTARÉ LA VIDA COMO VENGA. Reiré más, lloraré cuando lo necesite, buscaré la belleza en las cosas sencillas de la vida, disfrutaré de la naturaleza, seré de nuevo una niña al lado de mi hija y mis alumnos, disfrutaré a mis amigos, diré a mis seres queridos cuánto los aprecio, veré los problemas como oportunidades para crecer, no me preocuparé más de lo necesario por mi apariencia pero sí haré lo posible por sentirme bella tanto por dentro como por fuera, haré cosas nuevas, disfrutaré de las cosas que me gustan, leeré lo que desee, expresaré mis sentimientos, contaré mis bendiciones y agradeceré por ellas, me amaré más para poder amar mejor a los demás, me preocuparé menos de lo que piensan los otros y me reinventaré cuando así lo sienta necesario. En pocas palabra, seré más feliz.

Dicen que para que una meta se cumpla ésta se debe escribir y compartir; así que habiendo cumplido con ambos requisitos, todo apunta a que me irá bastante bien.  Yo estoy más que dispuesta y con el típico entusiasmo de inicio de año. Sin duda, el 2012 está más que complacido con el trato que hemos hecho, así que yo espero lo mejor de él... además, tengo el presentimiento de que valdrá la pena, cambiará mi vida, y cuando éste se acabe hasta lo voy a extrañar.

sábado, 18 de junio de 2011

La Discreción: Una decisión personal

Rosita y las Joyas (basado en una historia real)

- "No puedo creerlo - pensó Laura mientras caminaba hacia su escritorio - el muy hipócrita acaba de pararse la semana pasada ante todos los empleados y se jactó de sus altos valores morales y de la importancia de la familia"
- "¿Por qué esa cara, Laura?" -le dijo Carmen al encontrársela de frente en el pasillo.
- "Nada -respondió ella- son cosas que uno piensa y que a veces es mejor no decirlas"
- "Al contrario -presionó Carmen- uno necesita desahogarse, hacer catársis.  Puedes confiar en mí, pero eso tú  ya lo sabes"
- "No sé, lo voy a pensar.  Nos vemos a la hora de almuerzo y allí te cuento"

Carmen, como cosa rara, salió cinco minutos antes de su hora de almuerzo para que Laura no se sentara con nadie más y la dejara con la curiosidad.
- "Laurita, ya te compré el almuerzo" -la llamó Carmen.
- "Gracias Carmen. Te voy a contar lo que sucedió si me prometes no contarle a nadie"
- "Por supuesto, Laura, palabra de niña exploradora" -prometió Carmen
- "Está bien, ya no aguanto con esto yo sola -dijo Laura con un aire de desahogo- Fíjate que fui a dejar unos cheques al escritorio de don Luis Mejía, el Gerente General y encontré una notita medio escodida en su escritorio.  Era de Rosita su secretaria... Permíteme, Carmen, ahora regreso, voy a ir por un poco de salsa"
- "No, Laura, cómete la mía y sigue contándome, ¿qué decía la nota?"
- "Ay Carmencita, ya me está entrando la duda si contarte o no... pero voy a confiar en tí -continuó Laura un poco desconfiada- Pues la nota decía: 'Nos vemos en la joyería, gracias por pensar en mí'. Yo estoy segura de que andan juntos, ¿no crees?".
- "Tienes razón, si no por qué le compraría joyas -dijo Carmen con los ojos abiertos del asombro- Y quien lo miraba tan santito."
- "Por favor Carmen, no le digas a nadie, estoy confiando en ti, recuérdalo." Laura se veía nerviosa, algo le decía que no debió haber compartido esa información con Carmen.
- "No te preocupes, Laura.  Ya te dije que soy una tumba."

Esa misma tarde, Carmen llamó a su gran amiga Ana en Sistemas y le contó lo sucedido.  Por supuesto le rogó que no le contara a nadie, que solo necesitaba desahogarse y le agregó que de seguro y era un collar de perlas, porque ella se había dado cuenta que a Rosita le gustaban las perlas.
Indignada, Ana se lo dijo a María en Contabilidad, agregando su propio comentario de que cómo era posible que don Luis no le había querido aumentar el sueldo a ella pero sí tenía dinero para andar comprándole joyas a su secretaria.
María a su vez le contó a doña Magda de la cafetería, quién se lo comentó a la mitad de los empleados que almorzaron allí ese día, incluyendo a Nancy, la secretaria del Gerente de Recursos Humanos.
Nancy pensó que era necesario comentárselo a su jefe quién a su vez lo escaló a la Junta Directiva de la empresa. Al enterarse de esto, enviaron a alguien a revisar el escritorio de don Luis y allí encontraron la notita de Rosita.

Al día siguiente Rosita fue llamada a una reunión con el Gerente de Recursos Humanos y sin mayor explicación este le agradeció por su trabajo, ya que siempre había sido una excelente trabajadora, y la despidió.  Por más que lo pensaba y lo reflexionaba, Rosita no pudo pensar en ninguna situación que pudiera causar su despido.

Luego, al llegar don Luis a la oficina, la Junta Directiva lo estaba esperando para hablar con él.  Siendo una empresa familiar todos estaban muy preocupados por la imagen de la empresa pero habían decidido darle una oportunidad a don Luis con la salvedad de que tenía que terminar su relación con Rosita.
Al entrar a la sala de reuniones, todos lo veían con caras serias.  Le pidieron que se sentara y le pusieron frente a él la notita de Rosita.  A pesar de que el papel se veía arrugado por tanta manipulación, el mensaje se leía claramente: "Lo espero en la joyería.  Gracias por pensar en mí.  Rosita".  Don Luis intuyó inmediatamente lo que venía a continuación y pacientemente escuchó lo que cada uno de los miembros de la junta le dijo.  Al final le pidieron dar su version de los hechos y don Luis sacó de su bolsillo la copia de una nota de entrega de la joyería y la puso sobre la mesa.  Esta decía: "Nota de entrega de joyería para la Señora Cintia de Mejía.  Entregar el día de mañana a las 4 PM en su casa de habitación.  Incluir el siguiente mensaje en la tarjeta del regalo: Para el amor de mi vida.  Gracias por estos hermosos 15 años de matrimonio.  Te amaré siempre.  Tu esposo, Luis." 
Luis no tuvo que aclarar nada, Rosita lo había ayudado a escoger el regalo de aniversario para su esposa y en la nota solo estaba agradeciéndole por permitirle ayudarle.

La historia de Rosita es más común de lo que podríamos imaginar.  Muchas personas han sido perjudicadas por la lengua de otras, ya sea que las situaciones sean ciertas o solo meras suposiciones, es más, muchos de nosotros hemos sido víctimas de personas indiscretas y chismosas.  

La discreción es sinónimo de prudencia y reserva.  Este es un valor que va de la mano con la confidencialidad y la integridad. Se reconoce en el mundo de los negocios como un valor de empleados de confianza y de alto nivel ético.

Ahora viene la parte difícil, el ver honestamente como está nuestro nivel de discresión.  Hagamos un auto-análisis: ¿cuándo fue la última vez que se me confió o descubrí información confidencial o delicada? ¿Me guardé dicha información solo para mí o la compartí con por lo menos una persona? ¿Si el asunto que descubrí me incomodaba, abordé a la persona directamente antes de comentarlo con alguien más? ¿Si  me pararan frente a todos los empleados de la empresa, podría decir honestamente que nunca he revelado información confidencial o hablado de cualquier situación de algún otro empleado que requiriera de mi discreción? ¿Me atrevería a preguntar a todos si soy considerada una persona de confianza?

Y el que esté libre de pecado, que tire la primera piedra.  Yo no podría tirarla. Cada uno de nosotros ha sentido el deseo de compartir algo confidencial y posiblemente lo ha hecho, pero no me dejarán mentir que el sentimiento que viene después de hablar con alguien del asunto es incómodo y molesto.  Esto es porque la información de carácter confidencial es tan delicada que podría afectar permanentemente la vida de una persona o la situación de una empresa.

Cuidemos lo que decimos.  El cerebro es muy rápido, pero parece que la lengua es aún más rápida y tendemos a utilizarla sin pensar en las consecuencias.  La próxima vez que vayamos a decir algo confidencial o hablar de la situación delicada de otra persona detengámonos un momento y preguntémonos si perjudicaremos a alguien al compartir la información,  si la estamos diciendo solo para quitarnos la 'espinita' y pensemos seriamente en cuáles serán las consecuencias de nuestras palabras.

Cada uno de  nosotros puede hacer la diferencia.  Si nos guardamos para nosotros la información delicada y no participamos en las pláticas que incluyen dicha información ayudaremos a mantener un ambiente agradable en el trabajo y a disminuir los malos entendidos y las situaciones como la que le sucedió a Rosita.

Nota sobre la historia de Rosita: 
Rosita es ahora una Gerente de Recursos Humanos muy exitosa.  Laura sigue en el mismo puesto que cuando Rosita se fue de la empresa.  Don Luis sigue felizmente casado y es ahora parte de la Junta Directiva de la empresa.

jueves, 21 de abril de 2011

Si mañana se acabara el mundo

Si mañana se acabara el mundo...


Me levantaría más temprano de lo normal y haría la oración más larga de mi vida, dándole gracias a Dios por todo lo que me dio y lo que me permitió vivir.

Luego iría a la cama de mi hija y me tomaría al menos una hora para verla fijamente sin despertarla y admirar cada parte de ella, al igual trataría de recordar todos los hermosos momentos que pasamos juntas.

La despertaría y jugaría con ella lo que quisiera. Seguramente me arrepentiría por no haber jugado tanto con ella antes y trataría de hacerla feliz en ese último día. Le cantaría todas las canciones infantiles del mundo y le enseñaría todos los juegos que por "falta de tiempo" no había podido.

Tiraría la computadora a la basura.  O quizás primero la destruiría por hacerme perder tanto el tiempo que pude haber pasado con la gente que amo.  Lo mismo haría con la televisión, el dvd y el celular.  

Me bañaría, me pondría mi atuendo favorito, me maquillaría pero no pasaría más de un par de segundos en el espejo. Me imaginaría bella y me sentiría única y especial, como siempre debió haber sido.  Recordaría que la belleza es interna y me pondría la meta de ser la mejor persona que puedo ser. 

Iría a visitar a mi madre, padre y hermanos para decirles cuanto los amo y lo mucho que aprecio el apoyo y amor incondicional que me han dado durante tanto tiempo. Lo mismo haría con mis pocos amigos verdaderos.

Iría un momento al parque para admirar la naturaleza y la belleza de nuestro hermoso planeta.  Tocaría la grama y olería las flores, por última vez. 
Me subiría a mi carro e iría hasta la playa.  Me encantaría verla por última vez.  Oir el sonido de las olas y sentir la brisa del mar.  Me relajaría como debí haberlo hecho toda mi vida para disfrutar de las maravillas que me rodeaban.

Saldría a buscar a las personas tristes y haría todo lo posible por hacerlas reir.   Les regalaría todos mis bienes hasta que no me quede uno solo.

Luego regresaría a casa y me sentaría en mi silla mecedora y vería todas las fotos que he tomado en mi vida.  Me esforzaría mucho por reir y llorar al verlas para poder llevar esos recuerdos grabados en el fondo de mi alma.

Le contaría mil cuentos a mi hija.  Le hablaría de Dios y Jesús, y de la bendición que tenemos de volver a vivir algún día gracias al Sacrificio máximo de nuestro Salvador.  Le diría que no tenga miedo, que nos volveremos a ver de nuevo y las cosas serán mejores y más hermosas que en esta tierra.

Entonces dormiría a mi nena en mis brazos con canciones, palabras dulces, abrazos y miles de besos y no podría dejar de verla y besarla.

Finalmente, haría un examen de conciencia y pediría perdón a Dios por aquellas cosas que dejé de hacer, palabras que debí decir y no dije, y los corazones que herí. Pero especialmente le pediría perdón por no haberle dado el lugar que Él merecía en mi vida.  

Sin duda me arrepentiría de muchas cosas... Principalmente por no haberle dado a mi hija más de mi tiempo, por no haberle tenido más paciencia (y sin duda lloraría amargamente), por no haberle dicho a mis seres queridos que los amo y gracias tanto como debería. Por no haber sido lo suficientemente libre y reprimir mis sentimientos, por darle a lo material más importancia de lo que debía.  Por estresarme por cosas insignificantes y enojarme por lo que no valía la pena.  Por no haber servido más y mejor. Por no haber sido más feliz habiendo podido.

También pensaría en las cosas bellas, los momentos con mi hija y mi familia, todas las veces que sentí satisfacción por haber ayudado a otros y cuando me ayudaron a mí, el olor de mis comidas favoritas, el sonido de la lluvia en el techo de mi humilde casa, la bendición de haber tenido ropa, comida, trabajo y especialmente amor.  Y  no me arrepentiría por mis decisiones, sino que agradecería a Dios por todo lo que de ellas aprendí y viví.  

Terminaría mi día con una oración y me iría a dormir con la conciencia tranquila y el alma preparada.  Y sólo esperaría el final...

Mis queridos amigos, al terminar de escribir me di cuenta de lo más hermoso: ¡El mundo no se acaba mañana!... ¿O sí?  

¿Por qué esperar a saber que es nuestro último día en la tierra para darnos cuenta de todo lo bello que tenemos en la vida, para dar lo mejor de nosotros y acercarnos a quienes amamos, o para vivir la vida al máximo?

Después de haber reflexionado en esto (y llorado como una hora sólo de imaginármelo) decidí empezar a vivir cada día de mi vida como si fuera el último, porque realmente puede serlo.  

Y tú, ¿qué harías si mañana se acabara el mundo? 

viernes, 15 de abril de 2011

Cómo ser la mujer más inteligente del mundo (Sabiduría de la Internet)

Una amiga compartió conmigo este mensaje y me gustó tanto que quisiera compartirlo con ustedes.

Va dedicado especialmente a las mujeres que amamos con locura, a aquellas que damos todo en una relación y no recibimos lo mismo a cambio, las que aún no encontramos a nuestro compañero de vida, las que queremos dejar a un hombre y aún no nos decidimos, las que estamos sufriendo por amor, y también para las que tenemos una buena relación y queremos conservarla por siempre.

¡Espero que lo disfruten tanto como yo! Definitivamente yo no he llegado a tal nivel de inteligencia pero me encantaría poder hacerlo de ahora en adelante.

CÓMO SER LA MUJER MÁS INTELIGENTE DEL MUNDO....

Las mujeres inteligentes saben que....
Dios creó las citas para que las mujeres puedan descubrir las características negativas de un hombre antes de involucrarse con él, NO DESPUES.

Las mujeres inteligentes saben que...
Si siempre vuelves con el hombre equivocado, tal vez no tengas la oportunidad de conocer al hombre correcto. 

Las mujeres inteligentes saben que ...
Las palabras 'Te quiero" no salen con facilidad o rapidez de la boca de un hombre sincero.

Las mujeres inteligentes saben que ...
Aunque ella sea la mujer adecuada, el hombre equivocado siempre será el hombre equivocado.

Las mujeres inteligentes saben que ...
Todo hombre que no sabe 'lo que quiere' no merece lo que tiene.

Las mujeres inteligentes saben que ...
Si los hombres equivocados siempre te encuentran, es porque das las señales equivocadas.

Las mujeres inteligentes saben que ...
A menos que tengas conexiones con la Interpol,  debes pensarlo dos veces antes de salir con un hombre mujeriego.

Las mujeres inteligentes saben que ...
Esperar que un hombre cambie es como esperar que uno gane la lotería.

Las mujeres inteligentes saben que ...
Algunos hombres cambian, pero cuando lo hacen también cambian de mujer.

Las mujeres inteligentes saben que ...
No es inteligente aferrarse al dolor.

MUJER RECUERDA SIEMPRE....

Luce bonita, no importa si vas sólo a tu trabajo...no sé sabe si camino a este encontrarás a alguien que se fije en tu caminar.

Proyecta siempre que te sientes bonita. Una mujer no sólo es bonita cuando usa ropas caras ó trae un buen maquillaje...

Una mujer refleja en la cara lo bonita que se siente si se muestra segura de sí misma al caminar! .

UNA MUJER DEBE TENER....

  • El valor necesario para alejarse cuando no la aman.
  • Libertad económica suficiente para irse y rentar un lugar propio, incluso si nunca lo desea o lo necesita. 
  • Una etapa de juventud que dejar atrás con gusto.
  • Un pasado suficientemente rico en experiencias, como para ser contado al llegar a una edad avanzada.
  • La certeza de que seguramente llegará a una edad avanzada y tener dinero guardado en el banco, suficiente para no depender de nadie.
  • Un equipo completo de destornilladores, taladro... y al menos un brassier negro de encaje.
  • Un hermoso mueble en casa, que no perteneció a nadie en la familia. 
  • Un e-mail en donde recibir y enviar frases de aliento.
  • Un juego de vajilla para ocho personas, copas y la receta para una cena que haga espléndidamente a sus invitados.
  • Una rutina de cuidado de la piel, un plan de ejercicios y un proyecto para enfrentar aquellas facetas de la vida que no mejoran después de los 30.
  • Un inicio sólido en una carrera que le encanta,.
  • Una relación satisfactoria.

TODA MUJER DEBE SABER:

  • Cómo enamorarse sin dejar de ser ella misma.
  • Lo que quiere con respecto a tener hijos.
  • Cómo: renunciar a un trabajo, terminar con un novio y confrontar a un amigo sin arruinar una amistad.
  • Cuándo intentarlo todo... y cuándo alejarse.
  • Cómo pasarla de maravilla en una fiesta a la que no deseaba asistir. 
  • Cómo pedir algo que realmente desee de manera que casi seguramente lo consiga.
  • Tiene que entender que no puede modificar el ancho de sus muslos o sus caderas, o la forma de ser de sus padres.
  • Que su niñez pudo no ser perfecta... pero ya terminó. 
  • Lo que podría o no podría hacer por amor... o debería o no.
  • Como vivir sola... aun si le desagrada.
  • Debe saber en quién confiar y en quién no.
  • A dónde ir: a sentarse con su mejor amiga o a una agradable cabaña en la playa, cuando su alma necesita alimentarse y tranquilizarse.

viernes, 8 de abril de 2011

Una visita al Museo del Ferrocarril

Cierto día estaba recordando los viajes que hacíamos con mi familia en Ferrocarril, hasta Amatitlán y el Puerto de San José, y le estaba contando a mi nena.  Ella estaba tan emocionada y me dijo que quería conocer esos trenes (porque ahora los únicos trenes que conoce son los que andan dando vueltas en los centros comerciales).

Pues por la módica cantidad de 2 quetzales (sí, no hay error, son DOS quetzal) fuimos a visitar el Museo del Ferrocarril junto con los niños de la Primaria.  A los niños les encantó la visita.  Ver esos trenes gigantescos y escuchar las historias de los guías. Sin duda alguna valió la pena.

Para darles un poco más de información, en este museo se exhiben seis locomotoras, vagones de pasajeros, de carga y presidenciales. Hay, además, un restaurante al que se le ha denominado “El vagón del tiempo”, que ofrece platillos típicos. Asimismo, una conocida pizzería, donde se puede comer en un vagón modificado y convertido en restaurante.

El museo se encuentra ubicado en la antigua terminal de la empresa Ferrocarriles de Guatemala (Fegua), en la 9a. avenida 18-03 de la zona 1. Los horarios son de Martes a viernes, de 9 de la mañana a cuatro y media de la tarde, sábado y domingo, de 10 de la mañana a cuatro y media de la tarde.

Les aconsejo visitar con sus hijos este museo.  Hay parqueo, comida, guías, ventas y les pronostico que van a divertirse mucho. Más adelante les presentaré otras opciones bastante económicas y diferentes para enseñar a nuestros niños cultura, arte, historia al mismo tiempo que nos divertimos juntos. 

Mis únicas recomendaciones serían que lleven su propio papel higiénico (esa vez no había en el baño), que no olviden su cámara y que pidan a un guía que les de el tour.  No cobran, pero sí piden una propina al gusto del cliente. También lleven bastante "sencillo" porque hay una venta pequeña con cosas de cincuenta centavos y un quetzal tal como trenecitos, animalitos de plástico, pulseritas, etc. y a los chicos se les antoja. 

Les dejo ahora unas fotos para que les den ganas de ir pronto.








jueves, 7 de abril de 2011

De como regresé a ser Madre por la mitad de la paga

Yo solía ser una flamante "Asistente Virtual" en una innovadora empresa.  Imagínense estar en un país tercermundista pero poder trabajar con altos ejecutivos de diferentes culturas en Estados Unidos. Además estaba involucrada en el entrenamiento interno y de nuevos empleados. La paga no era lo máximo pero sí muy buena y alcanzaba para lo que yo necesitaba incluyendo gustitos y hasta sobraba un poco.  Luego también me ofrecieron un aumento significativo si estaba dispuesta a trabajar de una a dos horas más cada día.

Para muchos fue sorprendente que de un momento a otro yo decidiera dejar ese trabajo y tomar uno de medio tiempo como maestra, mi primera vocación.  "Mal pagada y maltratada" me dijo una conocida.  "Estás loca", me dijo otra persona.  "¿Que vas a ganar la mitad, decís?, pues no te entiendo" me dijo alguien más.

Una de las razones por las que decidí dejar mi estresante vida de asistente virtual para volver a mis raíces en la docencia fue en parte lo mucho que extrañaba la belleza de trabajar con niños inocentes, pero tuvo más que ver con mi responsabilidad como madre (y padre). En un inicio cuando la situación  familiar se complicó mi hija y yo quedamos solas en casa, por lo que decidí que era hora de tomar las riendas y sacar adelante al hogar y proveer para nuestras necesidades.  Entonces empecé a trabajar arduamente de sol a sombra y con todas mis fuerzas (y para qué negarlo, también para mantener mi mente ocupada y olvidar un poco la situación que estaba pasando). Y efectivamente tuve la capacidad de proveer, pero sólo económicamente.  

Entonces empecé a notar algunos patrones en la conducta de mi hija: que estaba ansiosa, a veces triste, muchas veces malhumorada, hasta un poco "malcriada".  Y después de un exhaustivo auto-análisis llegué a la conclusión de que muchos de los comportamientos de mi hija tenían que ver conmigo.  La mayoría de problemas se derivaban no sólo de la ausencia repentina de su padre sino de la mía también. Es decir, ella estaba viviendo con falta de rutinas, disciplina asertiva, de convivencias edificantes y experiencias de madre e hija. Por supuesto que ella no estaba abandonada pues su abuelita la cuidaba muy bien, pero lo cierto es que no hay reemplazo para una madre y un niño lo sabe o por lo menos lo siente, aunque no sepa expresarlo.

Cierto día mientras trataba de luchar con mi conciencia y determinar cómo le íbamos a hacer si yo dejaba el trabajo y comenzaba a ganar la mitad de mi sueldo, encontré la respuesta a todas mis inquietudes en las sabias palabras del Presidente Ezra Taft Benson que luego repitió el Presidente Packer:  Madres en Sión, su cometido divino es tan fundamental para la salvación de su familia. Por encima de cualquier cosa que se pueda comprar con dinero, el niño necesita una madre; y el dedicarle tiempo es el mayor de todos los regalosSiempre que sea posible, estén presentes y disponibles cuando sus hijos entren y salgan. Entre los mayores problemas que enfrenta nuestra sociedad, esta el de los millones de niños que vuelven diariamente a una casa vacía y sin supervisión debido a que ambos padres trabajan..  

Entonces entendí, o me hizo “click”, por así decirlo.  Por supuesto que el dinero es importante para el bienestar de un niño pero más lo es el amor y el tiempo de su madre.  Y vi todo claro: Con la mitad de la paga no habría más idas al cine cada fin de semana, pero sí paseos en el parque casi todos los días.  No comeríamos tanto en restaurantes, pero compartiríamos al hacer la comida juntas en casa.  No tendría la ropa de moda, pero sí alguien que la cobijara para una siestecita en la tarde y le cosiera su ropita no tan nueva antes de salir a jugar.  No recibiría todos los gustos de juguetes y caramelos, pero sí los cuentos, las palabras dulces, los consejos y el amor constante de mamá. No estaría en el mejor colegio pero sí tendría el apoyo permanente durante sus años de educación.  No recibiría el regalo de cumpleaños más grande y caro, pero cada año de su vida tendría el regalo incomparable de los valores y la educación que sólo puede dar una madre dedicada.

Y ahora que lo estoy viviendo no me arrepiento.  Mi hija es más feliz, se acabaron las ansiedades y las conductas inapropiadas.  Mi conciencia está tranquila ya que puedo educar a mi hija como Dios espera y como a mí me parece basada en el futuro tan hermoso que imagino para ella. 

Y lo mejor de todo es que estoy allí cuando ella regresa del colegio, para escucharla, abrazarla, corregirla, jugar con ella, enseñarle, cantarle, leerle y especialmente para amarla. Porque estoy segura que ella no recordará que el dinero no fue tan abundante pero tendrá grabado en su memoria todo el amor y la dedicación de su madre que sin duda le servirá de guía para su vida y de ejemplo para cuando ella tenga sus hijos.

Y esa fue la razón.  Fue así como decidí regresar a ser madre por la mitad de la paga pero sabiendo que la felicidad de mi nena vale mil veces más que eso.